El plexo braquial es una intrincada red de nervios que saliendo de la m√©dula espinal son los responsables de la movilidad del hombro, brazo, antebrazo y mano. Esto quiere decir que cuando una lesión ya sea de origen tumoral o traumática (por armas - de fuego o cortantes-, y con gran frecuencia accidentes de tránsito, predominando los de motociclismo), se traduce en una parálisis parcial o total del miembro superior, provocando su inmovilidad (de parte o todo), acompañada con frecuencia de intenso y hasta intolerable dolor.
Estamos entonces frente a un paciente inválido y sufriente, al que hasta hace no muchos años la medicina tenía poco o ninguna alternativa que ofrecer.
Hoy esto ha cambiado. La cirugía nerviosa periférica, especialidad en permanente evolución y desarrollo, permite con técnicas microquirúgicas, instrumental delicado, el trabajo en equipo con neurofisiólogos, neurólogos, especialistas en imágenes y rehabilitadores, obtener resultados no imaginados en décadas pasadas. La exploración quirúrgica, liberación y reconstrucción con injertos de otros nervios del mismo paciente (injertos autólogos), es posible y con resultados excelentes.
Nuestra conducta actual es explorar prácticamente a todas las lesiones plexuales (salvo, como para cualquier otra cirugía, que exista una improbable containdicación). Hay que pensar que en manos idóneas esta cirugía es de muy poco o ningún riesgo. Hacemos hincapié en lo de la idoneidad y experiencia del cirujano actuante, pues por muchas razones, y de nuevo salvo excepciones, estos pacientes se pueden operar una sola vez, y es en esa vez en que tenemos la obligación de ofrecerle una posibilidad de recuperación.
Asi como es indispensable el trabajo en equipo para su diagnóstico, lo es tambien en la fase de rehabilitación, esta es fundamental y puede hace la diferencia entre pobre ó excelente recuperacion. Hemos aprendido tambien a través de nuestra experiencia, que hay que operar lo antes posible, pero tambien a esperar más tiempo para evaluar los resultados.
Mantenerse en contacto con los pacientes y estimularlos permanentemente, y de alguna manera acompañarlos en este período que es largo, dificil y exige esfuerzo y voluntad. La parte emocional en estos casos es muy importante, pues son en su gran mayoría pacientes jóvenes, ven su discapacidad con amargura y no es imposible que entren en estados depresivos, lo cual los aleja de los buenos resultados pues no van a realizar el esfuerzo grande de rehabilitaci√≥n que esta recuperación exige. Aquí juega un papel fundamental la contención emocional.