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| Desde hace 70 años en que se efectuóla
primera cirugía de extirpación
de un disco para curar y/o aliviar el problema
de la lumbociática (Mister y Barr -
1934), los médicos: neurocirujanos,
traumatólogos y fisiatras han buscado
de lograr por métodos menos cruentos,
con mínimos tiempos de internación,
postoperatorios breves y simples, y reducción
del tiempo de recuperación y reincorporación
a una actividad normal, sea esta en lo laboral,
en lo cotidiano o deportivo. |
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| Con las cirugías actuales, con variadas
y refinadas técnicas, esto se ha logrado
en gran medida, pero es sabido que no pocos pacientes
operados por cirujanos expertos, con experiencia
y depuradas técnicas, continuan con sus problemas
de dolor y limitación funcional, llevando
una calidad de vida por lo menos discutible. |
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Consecuencia de esto, y en paralelo a que desde
siempre los especialistas han tratado de solucionar
la lumbociatalgia producida por hernias de disco
con tratamientos no invasivos, o mínimamente
invasivos, tratando de eliminar la hernia, o modificar
morfológicamente el disco intervertebral
sin pasar a través del canal vertebral,
evitando provocar una reacción cicatrizal
a expensas de la duramadre, que es la membrana
de revestimiento de las raíces nerviosas.
Entre otros, inyectar directamente en el disco
substancias que lo modifiquen o destruyan, con
una simple punción lateral con una aguja,
de modo de no entrar en el canal vertebral que
contiene las estructuras nerviosas. Después
de tentativas iniciales (años 60), en las
que se usaron corticoides y anestésicos,
se usó la aprotina y luego la quimopapaina.
Esta última substancia tuvo un período
de auge, y fue muy utilizada en la década
del 80, por su capacidad de producir un efecto
proteolítico, (esto es, la destrucción
del disco), pero los efectos colaterales, en ocasiones
serios y muchas veces graves, hicieron que cayera
en desuso. |
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| En los últimos años una serie de
estudios modificaron nuestro punto de vista sobre
los mecanismos causantes del dolor y las alteraciones
funcionales que provoca la hernia de disco. Se ha
observado que la simple compresión mecanica
no basta para poder justificar la importancia e
intensidad de la sintomatología dolorosa,
y a la inversa se ven numerosos casos de portadores
de una hernia de disco sin ninguna sintomatología. |
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| Estudios biológicos y anatomopatológicos
llevan a plantear la hipótesis de que la
lesión discal produce la liberación
de substancias ácidas que intoxican la raíz
nerviosa, esto es que la mayor parte del daño
del tejido nervioso viene entonces de isquemia (falta
de aporte sanguíneo) e intoxicación
química, (acidez del medio). |
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| Es muy probable entonces que la descompresión
mecánica (extirpación del disco) deba
buena parte de su eficacia al resolver el obstáculo
al normal aflujo sanguíneo de nutrición
del nervio. De estas consideraciones se deduce que
el efecto bioquímico de substancias inyectadas
en el disco deben tratar de reducir el volumen de
este, pero sobre todo modificar el ambiente bioquímico
alrededor del nervio, de forma tal de interrumpir
los mecanismos de isquemia e intoxicación
ácida. |
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