La parálisis facial es la parálisis de los músculos de la cara, a veces llamados músculos "de la mímica" cosa no correcta, pues son músculos con funciones motoras importantes, cuya falta de función, más allá de la deformación estética ya de por si importante, conlleva problemas que pueden ir desde la pérdida de la visión de un ojo, acompañado la mayoría de las veces por problemas psicológicos que aislan al paciente de su entorno social y fuente de no pocos problemas en al ámbito laboral.
Estas lesiones se traducen en la parálisis de los músculos que elevan la frente, que permiten el cierre de los ojos, la elevación del ala de la nariz y el normal cierre de la boca. Esto se traduce en un paciente que no puede cerrar sus ojos y con su hemicara desviada hacia el lado de la lesión. Cuando intenta cerrar los ojos no lo puede hacer y queda la conjuntiva a la vista, y al hablar o sonreir se acentúa la desviación de la boca hacia el mismo lado, lo que hace que una sonrisa se transforme en una mueca grotesca. La conjuntiva ocular normal esta permanentemente humeda por accion de las lagrimas, y esto es posible por el parpadeo permanente, cuando esto no sucede, como en el caso de la paralisis facial, se esta en riesgo de que se produzca una ulcera de cornea que puede llegar a la pérdida de visión de ese ojo. Esto puede suceder aun en el caso de extremos cuidados como la colocacion en el ojo de gotas de agua, cada 2 a 4hs como máximo “lágrimas” pero en caso de olvido, vientos, o durante el sueño el peligro de sequedad de la conjuntiva es alto.

Como vemos la parálisis facial es una lesión importante con consecuencias estéticas serias (deformación del rostro, y funcionales graves como puede ser la pérdida de la visión de un ojo.

Causas de las parálisis faciales

La más común de ellas es la denominada "parálisis a frigore", de aparición brusca, espontánea, sin conocerse a la fecha la causa real de la misma. Un elevado porcentaje de éstas suelen recuperarse al cabo de algún tiempo que va de semanas a pocos meses, pero cuando esto no sucede, tiempo en que nuestra experiencia coincide con la experiencia mundial, al cabo de un período que va de los dos a cuatro meses, si no hay signos mínimos de recuperación clínica o neurofisiológica, está indicada la reparación quirúrgica.

Estan luego las causadas por traumatismos, sean estos por golpes o por heridas de arma blanca o de fuego. La indicación quirúrgica no debe pasar de las cuatro semanas.
Y las de causa quirúrgica, día a día menos frecuentes por el perfeccionamiento de las técnicas neuroquirúrgicas, cuando la lesión del nervio es conocida por el neurocirujano, dado que no fue posible extirpar la lesion sin sacrificar el nervio, se deben operar lo más rápidamente posible. En estos casos el porcentaje de recuperación es muy alto.
Las técnicas quirúrgicas son variadas y dependen del tipo de lesión y la localización de la misma. La más conocida o común, que es la denominada "hipogloso-facial", que usa el nervio de la hemilengua para darle motricidad a la hemicara correspondiente. Esta técnica, perfeccionada para no usar todo el nervio hipogloso sino parte del mismo, y evitar la pérdida de la hemilengua, se conoce como cirugía hemihipogloso-facial (side to end o latero-terminal). En aquellas parálisis con recuperación incompleta de la función del nervio facial se efectúa la cirugía hemihipogloso-hemifacial (latero-lateral). Otras técnicas como la facio-facial con injerto, son resorte de casos puntuales y poco frecuentes.
 
Resultado funcional Resultado estético
 
Como vemos tambien en este tipo de cirugía se cumple lo que es de fundamental importancia en las lesiones de los nervios periféricos y plexos: el factor tiempo. No podemos, o más aún, no debemos exponer a un paciente a perder una oportunidad de curación de una lesión altamente deformante, por una espera, que en la inmensa mayoría de los casos es injustificada.